Montjuic, pulmón barcelonés

Publicado el 20 Enero 2015
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“La Montaña Mágica” de Barcelona emerge en la parte suroeste de la ciudad. Montjuïc no está integrado en el tejido urbano y probablemente por esta razón tiene menos paseantes de los que debería. Durante años fue una especie de armario trasero de Barcelona, pero los Juegos Olímpicos y las sucesivas remodelaciones la han devuelto al público.

El elemento más destacado de Montjuïc es el Estadio Olímpico Lluís Companys, donde se celebraron las ceremonias más importantes de Barcelona 92. Está abierto a los visitantes -previo pago- y en su interior alberga el Museo Olímpico, con recuerdos del evento. A su lado, se sitúa el Palau Sant Jordi, el polideportivo de mayor capacidad de la ciudad, recinto de varios grandes eventos deportivos y algunos de los conciertos musicales más numerosos. La zona tiene un paseo agradable para los mitómanos.

Otro punto también tentador, sobre todo en verano, son las piscinas Bernat Picornell, situadas en un balcón con una impresionante panorámica de toda la ciudad y un lugar perfecto para un chapuzón relajante Para acceder a Montjuïc se pueden tomar varias vías. La más conocida para el caminante es la avenida de la Reina María Cristina, recorriendo el recinto ferial hasta la Font Màgica y el Palau Nacional. La fuente, recuerdo de la Exposición Universal de 1929, se ilumina por la noche y combina la fuerza de los distintos surtidores de agua con hipnóticos juegos de luz. Por su parte, el Palau, un majestuoso edificio neoclásico sede del Museo de Arte Nacional de Catalunya (MNAC), ofrece vistas muy hermosas del cielo de Barcelona.

En la montaña no faltan los atractivos culturales, entre los que destaca la Fundación Joan Miró, imperdible ya que recoge una amplia colección de los trabajos del artista catalán, así como el Jardín Botánico. Sin embargo, hay que tener cuidado en estos paseos, Montjuïc es una colina de un tamaño razonable y las caminatas se pueden hacer largas, especialmente con niños. Del mismo modo, cuando cae la noche, la iluminación escasea más allá de los enclaves turísticos y es recomendable no salirse de los circuitos habituales.

Además, Montjuïc tiene otras maneras más originales y menos esforzadas de ser visitada: con un funicular que asciende su ladera desde la avenida del Paralelo, ideal para los que busquen una manera relajada de subir (o bajar). La otra alternativa es el teleférico, más turístico y que parte desde el Puerto. La línea cruza en pequeñas cabinas a 50 metros del suelo la zona del Port Vell, un mirador inigualable del centro de la ciudad. El trayecto son 6,30 euros por persona (9 si se coge ida y vuelta) y hay que tener cuidado porque solo funciona de día. ¡Ojo con el vértigo!

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