La loca Barcelona de los años 20

Publicado el 24 agosto 2013
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El compositor de tangos y cuplets, Joan Viladomat

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Las paellas valencianas se sirven en los restaurantes hasta el alba; los periodistas cierran las redacciones y los teatros y o se compran buñuelos y aguardiente o se dirigen directo a lo que se conoce ya como “la cuenca del Paralelo”, como si fuera la de las industriosas del Ter o del Llobregat. La cocaína la pasan los porteros de cabaret, las vendedoras de cerillas o los limpiabotas. Algún Rolls-Royce cruzará la concurrida avenida con un hombre y una mujer socialmente desparejos… Es la Barcelona de las dos primeras décadas del siglo XX. La música –cuplets, tangos y, al poco, jazz primerizo o fox–, la pondrá, por encima de muchos, Joan Viladomat, padre de piezas insustituibles en la galería melódica sentimental de la pasada centuria como Fumando espero o el Tango de la cocaína.

De entre los más de 150 cafés y cafés-concierto de la ciudad, Viladomat frecuenta el Royal, donde ameniza las veladas al frente de una orquesta, ataviado con una americana roja, la que permite al periodista Jaume Collell titular El músic de l’americana vermella (RBA-La Magrana), la completa y contextualizada biografía sobre uno de los personajes clave en la eclosión de la Barcelona más cosmopolita de antes de la guerra civil.

Viladomat ha nacido para esto casi desde su primer día, el 8 de febrero de 1885, en Vic. De forma innata, tira hacia la poesía, la música, también el dibujo y la pintura, pero eso lo acabará haciendo mejor su hermano 15 años más pequeño, Josep Viladomat, futuro significado escultor de la República. En Manlleu, donde viven, tomará sus primeras lecciones de solfeo en la escuela municipal, donde con 15 años tocará el flautín. El chico parece serio, introspectivo, como su primera composición, dedicada a la Asociación Catalanista Rafael Casanova. Nada más lejos: es un carácter alegre y expansivo, noctámbulo, con debilidad por las féminas, afición que le obligará a dejar sus estudios en el seminario de Vic con 20 años y a matricularse en el Conservatorio del Liceo para clases de piano.

 

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